¿Cómo conseguir que el hielo sea seguro?

Estamos en verano y el aumento de consumo de hielo para refrescarnos se dispara. Pero en pocas ocasiones se tiene en cuenta que este alimento también puede contaminarse con patógenos indeseados que pueden poner en riesgo la salud del consumidor.

A pesar de que es agua congelada y, por tanto, podría pensarse que la congelación es una garantía de seguridad, en algunos casos ciertas bacterias y virus pueden sobrevivir a estas condiciones.

El hielo está considerado un alimento, por lo que debe ser tan seguro como el agua potable.

Dos de los usos más comunes del hielo son conservar los alimentos y enfriar bebidas. En un principio, no se trata de un alimento de especial riesgo sanitario, aunque sí deben ponerse en práctica ciertas normas para evitar riesgos indeseados.

La manipulación incorrecta de los cubitos de hielo es una fuente común de contaminación, así como la utilización de agua contaminada para su elaboración.

En el caso de que se compren bolsas, hay que fijarse en las siguientes cuestiones:

  • La bolsa debe estar bien cerrada, sin cortes.
  • No puede contener objetos o partículas extrañas.
  • Los cubitos deben ser claros, inodoros e insípidos.
  • El hielo se tiene que manipular con utensilios limpios, como pinzas o cucharas para hielo.
  • Se debe evitar tocar el hielo con las manos sucias.
  • El hielo tiene que almacenarse en recipientes limpios.
  • Una vez derretido, el hielo no debe congelarse de nuevo.

 

 

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