Comprar, preparar y consumir hielo: precauciones fundamentales

El hielo siempre que sea tratado de forma adecuada no tiene por que suponer ningún riego. Pero en cambio, si no se llevan a cabo las pautas indicadas puede causar graves toxiinfecciones alimentarias. Para evitarlo, lee las siguientes recomendaciones:

  • Al comprar. A la hora de adquirir hielo lo podemos hacer en un gran número de establecimientos. Siempre hay que cerciorarse de que las bolsas están correctamente cerradas. Y también fijarse si cumple con los requisitos de seguridad y de calidad, es decir, que se ha elaborado con agua exenta de patógenos. Los locales de fabricación de hielo están sujetos a unas normativas y unas condiciones higiénico-sanitarias estrictas.
  • Al preparar. Si lo haces en tu casa, cuida el higiene de las cubiteras. Y en los casos industriales, la limpieza de las máquinas es obligatoria cada vez que se vuelvan a llenar los cubitos. Y como es lógico, el agua que se emplee debe de ser potable.
  • Al consumir. Cuando compramos una bolsa de hielo es recomendable lavarla y secarla antes de abrirla. Y si es cuando consumimos en un bar o restaurante, conviene prestar atención a la higiene de las cubiteras (si están a la vista) y a la limpieza de los vasos cuando el hielo se sirve con una bebida.

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